Cargando...

Una provocadora Penélope Cruz en 'La invitación', de Olivia Wilde

Poster de Una provocadora Penélope Cruz  en '<i>La invitación</i>', de Olivia Wilde
Por Javier Heras
Este 'remake' de la española 'Sentimental', de Cesc Gay, apunta a los Oscar

Desde sus primeras proyecciones en festivales (Sundance, San Sebastián), la prensa especializada elogia La invitación como la comedia indie de 2026. Divertida, rabiosa, con diálogos ágiles y réplicas como dardos, precisa en su puesta en escena y más profunda de lo que parece, saca el máximo provecho de cuatro intérpretes de lujo: Penélope Cruz, Edward Norton, Olivia Wilde y Seth Rogen. En su tercer largo tras la cámara, Wilde (actriz conocida por la serie House) adapta al inglés la española Sentimental (2020), de Cesc Gay, basada en su obra de teatro Los vecinos de arriba (2015). Pese a no arrasar en taquilla en su momento (víctima, quizás, de la pandemia), ha dado pie a remakes de hasta nueve países diferentes (Francia, Corea, Argentina, República Checa, Holanda). La premisa ya la conocemos: un matrimonio hastiado y sin chispa invita a cenar a sus fogosos -y ruidosos- vecinos, a los que escuchan todas las noches. Pronto sus atrevidas propuestas los descolocan.

Cuatro actores, un único decorado: La invitación mantiene la esencia teatral de la obra en la que se inspira. No obstante, el guión de Rashida Jones (Quincy, Black Mirror) rebaja el tono agrio y el cinismo, y a cambio potencia el humor y también el tono humano, en línea con el cine de Woody Allen. El punto de partida (los problemas de convivencia vecinal) y el primer giro de la trama (la hipótesis de un intercambio de parejas) es solo el principio. Al final, se habla no solo del choque de estilos de vida y del conformismo sexual, sino también de la crisis de pareja de la mediana edad, con el (¿inevitable?) desgaste paulatino del amor. Por debajo, las frustraciones laborales -el personaje de Rogen, músico fracasado, sobrevive de impartir clases-, los deseos reprimidos, las fantasías, los sueños, los pequeños rencores. Entre dos parejas de desconocidos se suceden las confesiones imprevistas, rodadas por Wilde con una energía y un ritmo que ya demostró en su debut, Súper empollonas (2019), una aplaudida comedia adolescente. Pese al fiasco de su siguiente filme, Don't worry darling, con La invitación recupera la frescura y el don no solo para la dirección de actores, sino para algo tan difícil como el tono justo, tanto de los gestos como de los gags. Tanto, que las quinielas la sitúan entre las diez posibles candidatas al Oscar a mejor película.