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Disney convierte a Emma Stone en Cruella de Vil

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¿Cómo era la villana antes de abrazar el Mal? La precuela sobre la enemiga de los dálmatas aterriza este fin de semana en nuestra cartelera

Elegante, estridente, aficionada a las pieles animales, encantada de ser malvada. El clásico de animación 101 dálmatas (1961) aupó a Cruella de Vil al Olimpo de las villanas. La antagonista más icónica de Disney -con permiso de Maléfica- merecía una precuela que explorase sus orígenes. Y no había director más adecuado que Craig Gillespie (Lars y una chica de verdad), que ya desplegó su ironía y descaro en la nominada al Oscar Yo, Tonya (2017), sobre la controvertida patinadora Tonya Harding. Solo quedaba acertar con la actriz principal; Emma Stone, asociada a roles más amables, supera el reto con nota. Cruella se estrena este fin de semana se estrena este fin de semana en nuestros cines.

Londres, años 70. La joven Estella, una huérfana criada en la calle junto a dos estafadores, sueña con hacer carrera en la alta costura. Parece encontrar su oportunidad en la empresa de la despótica Baronesa (Emma Thompson). Sin embargo, esta última la explotará hasta tal punto que acabará sacando su lado vengativo y perverso. Duelo de leonas, a cual más amoral, y duelo interpretativo entre dos Emmas, la protagonista de La La Land y la de Howards End. Incluso chocan sus estilos: los vestidos ostentosos, barrocos y algo caducos de una frente a la osadía y asimetría de Cruella, de aires punk. Deslumbra el diseño de vestuario de Jenny Beavan, galardonada por >Mad Max Fury Road y Una habitación con vistas.


Pese al éxito en taquilla de las adaptaciones de acción real de los clásicos de Disney (El rey león, Aladdin), la crítica les achacó cierto conservadurismo artístico. No es el caso de Cruella. Gillespie se acerca a Joker y El diablo viste de Prada con un tono canalla, lleno de humor negro y ritmo frenético. Esa rebeldía se traduce también a la banda sonora, con temas de Deep Purple, Blondie o los Rolling Stones. Aunque dirigida a un público familiar, es el Disney más oscuro que se recuerda.


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